Estoy llegando a la conclusión de que ni con las 24 horas libres para uno, da tiempo a saborear todo lo que la vida puede ofrecer. Es que no da ni tiempo a leer todos los periódicos o noticias que se pueden ir encontrando en la red. Y ni qué decir tiene si empiezo a pensar en todas las películas y series que quedan por ver, libros que leer, sitios que visitar, personas con las que hablar, cafés que degustar... Somos unos miserables.
Ahora comprendes que yo no soy un ser improductivo sino un humano que, al disponer del tiempo, sufre por su escasez. Los currantes no conocéis ese mal, felices vosotros (juá, juá).